Preguntas en tiempos difíciles

Es difícil hacerse preguntas y enunciarlas públicamente, sobre todo cuando se está muy seguro de las respuestas. Es algo así como jugar a ser retórico, pero creo sinceramente que a nuestra sociedad le viene bien algo de esta vieja disciplina. En efecto, quisiera espabilar a mis conciudadanos con más preguntas que afirmaciones.

Esteban Goti

Quienes han leído anteriormente algunos textos míos, saben que no me gusta dorar la píldora, y si tengo que poner a nuestra sociedad ante el espejo, lo suelo hacer. En nuestros días, hay una gran cantidad de partidos, políticos concretos y gentes diversas, que manifiestan todo tipo de críticas hacia nuestra democracia, nuestra Transición, la forma en que nos gobernamos y nuestra Justicia. Critican cualquier actuación del Estado cuando se quebranta la ley, tal y como ha sido el caso de Cataluña. Bien es verdad, que ha estado acertado y errado en diferentes circunstancias. Esos partidos y políticos a los que me refiero, parece que no quieren que hablemos de lo que nos preocupa, alegando que nos centramos en esos temas, porque buscamos tapar otros asuntos. Supongo que habrá quien lo haga, pero sugiero a quienes están verdaderamente preocupados o atónitos con lo que pasa hoy en Cataluña y en España, que no se dejen abrumar por esas declaraciones.

La batería de preguntas comienza cuando llego a la conclusión de que, quienes no quieren dejarnos sentirnos satisfechos con nuestra democracia e historia recientes, realmente están ocultando a la sociedad sus verdaderas intenciones. Quisiera saber qué modelo defienden, por ejemplo, partidos como Podemos o los nacionalistas de distinto pelaje. Quienes defendemos nuestra democracia representativa burguesa, con todos los adjetivos que se le quieran adjuntar para intentar denostarla, sabemos en qué punto estamos. Tenemos plena conciencia de que existen resortes de cambio, que tienen inevitablemente la velocidad que nos otorga vivir en un sistema constitucional, parlamentario y garantista. Pero a partir de aquí, debo disimular que no tengo certeza de cuáles creo que son las intenciones de los grupos políticos, eternamente insatisfechos con nuestro Estado. Si me aventurase a intentar definirlos, estaría privándoles de la oportunidad de retratarse a sí mismos, en silencio, sin que les proveamos de los salvavidas de nuestras respuestas apriorísticas.

Quisiera que Podemos y los grupos afines a este partido, respondieran a una serie de preguntas: ¿qué modelo político desean?, ¿qué sistema económico quieren impulsar?, ¿qué organización territorial ambicionan para España? Hay una forma muy sutil de evadir las cuestiones que aquí les presento. Consiste en tomar la pregunta y buscar de qué manera se puede dejar boquiabierto al que pregunta. Sin embargo, eso, jamás será una respuesta. Puede ser un mitin, o un mensaje de los que se cuelgan en las redes sociales, pero insisto, no será una respuesta.

Yo sí puedo proporcionar, en mi propio nombre, respuestas a esas preguntas. Yo defiendo nuestro modelo constitucional, y todos los cambios que por el procedimiento legal se le puedan hacer, para que la democracia sea menos partidista y más ciudadana; para que nuestro sistema económico ofrezca más posibilidades y corte el camino a los oligopolistas de todo tipo; para que España encuentre un modelo organizativo que armonice, con el menor gasto posible, todos los territorios que la componen. Y digo bien, que armonice, y no que lance a la pugna.

 

Reivindico la poesía en los tiempos

de la usurpación del pensamiento.

Exijo la lírica como antídoto para

las cadenas que pretenden imponer

a nuestro espíritu dormido.