Las salas de La Coracha descubren a Pedro Zamora

'Pedro Zamora: sin arte casi' es el título de la muestra que ofrecen las Salas de la Coracha del MUPAM a partir de este miércoles y que reúne 129 piezas entre pinturas (no pintadas) y esculturas.

Exposiciones

La concejala de Cultura, Gemma del Corral, el propio artista Pedro Zamora y el comisario de la muestra, Manuel Fontán, han presentado esta exposición, que puede visitarse hasta el 28 de julio, organizada por el Área de Cultura.

Nacido en Barcelona en 1968, Pedro Zamora vive y trabaja en Málaga. Su obra es conocida fundamentalmente en Italia, aunque en nuestra ciudad ya ha podido verse anteriormente. Es el caso de la muestra que se tituló "Yo no pinto nada", en la que el visitante no encontraba pintura, porque no la había.

La colección que ahora trae a las salas del MUPAM se denomina "Sin arte casi". En ella, Zamora rescata trozos de materia y de color desahuciados: cartones recogidos en la calle, maderas de obra, pedazos de muebles viejos que asoman en el contenedor, libros y enciclopedias o el fragmento del borde de ladrillo de una jardinera desgajada del conjunto, que puede convertirse en un símbolo de arquitectura y de civilización.

En esta exposición esos restos son los protagonistas. La historia de cada trozo, con su desgaste, sus rotos, su imperfección, es el tiempo incorporado a la nueva obra. Y como señala Fontán, "Pedro Zamora se quita de en medio. Interviene lo justo. A veces, nada. Trabaja sin gestos, sin pintura, sin arte casi. Y cuenta el artista que cuando se siente casi como un superhéroe urbano que rescata tesoros de la basura, entonces piensa que, en realidad, son ellos quienes le rescatan".

Al mismo tiempo, el comisario de la muestra, también responsable de exposiciones de la Fundación Juan March, Manuel Fontan, califica al Pedro Zamora como "un artista de una especie casi extinta".

"La razón es que lo que quiere todo artista es que hablen sus obras, y no él, los críticos o el mercado. Que ellas sean las únicas que hablen y, por supuesto, no con una voz solo propia, lo que es banal, sino con la voz de todos", ha dicho.

Ha añadido que "no se trata de morirse, pero quizá sí de hacerse el muerto cuando no hay más remedio que comparecer --como en una exposición--, y que solo hablen las obras; de oponer al locuaz, belicoso y aguerrido activismo que viste el arte desde la vanguardia del siglo pasado una especie de huelga de arte, una especie de misericordiosa no intervención, de arte casi sin arte, de arte que hace desaparecer el arte, como quería Ovidio, y de puesta en ridículo de esa vanidad tan abundante en el llamado mundo del arte".

Por último, el comisario ha añadido que "esta es, en fin, una exposición de la obra de un artista que quiere ir un paso atrás de su obra. Su obra tiene una fina sublimidad, extraída, con la sutileza del arquitecto más italiano y más sutil de los arquitectos italianos sutiles, de lo más pobre de este mundo. Y por eso esta exposición ha debido hacerse también sin arte casi, con simplicidad, sin casi intermediarios, casi en silencio".

"Al artista de la desaparición no le importa, porque un artista de la desaparición sabe secretamente que si su obra de arte le sobrevive; ella portará siempre una cartela invisible: en ella podrá leerse un sin palabras, que declarará que nada hace más justicia poética a esa obra que su contemplación", ha concluido.

El ser humano es libre; es algo más importante que decir que tiene derecho a la libertad. Ninguna persona necesita ni depende de que un gobierno o grupo alguno se lo reconozca. Sin embargo, vivimos en un mundo en el que, aún hoy, muchos seres humanos sufren la ausencia de libertad.