La exposición 'La furia del color' hace un viaje inédito de las obras de Francisco Iturrino

La exposición 'La furia del color' plantea un viaje al trabajo del pintor santanderino Francisco Iturrino a través de 56 obras suyas y de artistas de su época, como Matisse o Zuloaga, con los que se establece un diálogo. Esta nueva muestra temporal del Museo Carmen Thyssen Málaga indaga, además, en la visión vitalista de la mujer y la relación con la ciudad del creador.

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La exposición, que podrá visitarse del 6 de octubre al 3 de marzo, es "inédita" por ese diálogo que establece con maestros de su tiempo y por el "relato de fascinación" que lo acerca a la ciudad de Málaga, concretamente al Jardín de la Concepción, según ha explicado este viernes la directora artística del Museo Carmen Thyssen Málaga y comisaria de la muestra, Lourdes Moreno, en una rueda de prensa.

Junto a ella han intervenido el alcalde de Málaga y vicepresidente de la Fundación Palacio de Villalón, Francisco de la Torre; el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, y el director Territorial de CaixaBank en Andalucía Oriental y Murcia, Juan Ignacio Zafra, en representación de las entidades colaboradoras.

La comisaria de la muestra ha detallado que "es la primera vez que se expone a Iturrino con otros autores con los que trabajó, con los que cruzó miradas, con los que cruzó impresiones entre ellos", concretamente con otros doce artistas, entre los que se encuentran Matisse, Derain, Maurice de Vlaminck, Zuloaga, Anglada-Camarasa, Regoyos, Nonell, Juan de Echevarría, Vázquez Díaz, Ismael Smith, Fernando de Amárica y Manuel Ortiz de Zárate.

Fue en París, cuando llega en 1895, donde Iturrino establece sus relaciones con otros pintores y disfruta de su reconocimiento. Aquí el arte español de Anglada-Camarasa y Zuolaga triunfaba, con temas del folclore español o la bohemia parisina, que serán sus referentes.

Es en la ciudad francesa donde también conoce a los fauvistas, representados en la muestra por Matisse, Derain y Vlaminck, contactos que le abrirán la senda de exploración del uso libre del color que le caracterizan. Precisamente, la exposición cuenta con un retrato que le hizo en 194 su amigo Derain, que se suman a obras de Matisse y Zuloaga --a quién conoció en Sevilla en 1902--, cedidas por el Thyssen de Madrid y otros museos y colecciones privadas.

"La furia del color" muestra, además, el punto de vista de Iturrino sobre la visión pesimista de la España Negra de Darío de Regoyos o el retrato de gitanas y otros personajes populares del país, ha detallado Moreno.

El "paradigma" que crea Iturrino con las gitanas está "en las antípodas" de la visión "triste y melancólica, más vinculada a la generación del 98" que se tenía sobre ellas. Iturrino las muestra de una manera "completamente hedonista, sensual y vitalista", ha destacado la comisaria de la exposición.

Por estos motivos, Iturrino tiene una concepción de la mujer "muy avanzada para el momento", con una visión "sensual, espontánea, divertida, alegre; de mujeres independientes en su disfrute propio", ha resaltado Moreno.

La exposición también recoge su fascinación por el Jardín de la Concepción de Málaga, a donde llega invitado en 1913 por la familia Echevarría-Echevarrieta, propietaria en ese momento del espacio aunque había sido construido en 1855 por la familia Heredia. El pintor se sintió "fascinado" por este símbolo de la ciudad, ha precisado Moreno.

Esa admiración por el jardín y su uso de los colores hizo que el escritor Gómez de la Serna --con quién entabló amistad-- lo definiera como "el pintor del norte más meridional", pues, como ha recordado la comisaria de la muestra, "buscó siempre la luz como metáfora del color y de la vida".

"Iturrino era un autor errante, viajero, nómada; que fue de muchos sitios y al mismo tiempo de casi ninguno. Eso se ha unido a la menor fortuna en el conocimiento público de su figura", ha explicado Moreno, que ha precisado que para el museo elaborar la exposición "ha sido un reto".

"Puede decirse de él que fue un autor que tuvo una cierta intuición y que fue precedente del fauvismo. Es una figura especial que sirve como crisol, pero que al mismo tiempo supo tener una visión de ofrecer una obra muy singular pero con una personalidad propia muy acusada", ha afirmado Moreno sobre el artista.

Por su parte, el alcalde de Málaga ha destacado el paso del pintor por Málaga y cómo a través de sus obras se puede observar el Jardín de la Concepción cuando tenía 60 años, "aunque sea en los detalles", ha valorado.

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