Me importa un pimiento de Ruiz Blanco en Galería Benedito

Malicia

Sentado en el andén de Princesa me llama la atención como un padre reprende a su hijo. Rubén debes aprender a tener malicia, le decía al cabizbajo niño. Recordé entonces la noche de año nuevo y el repaso que hice por las diferentes cadenas televisivas que preludiaban el sino de este nuevo año. Mientras un presentador recordaba que el 18 es la suma de los tres seis, número diabólico, otro despedía el año con una luctuosa noticia...

Salvo Tierra

La supuesta alegría por el nuevo año se trastocaba en un congojo que ayudaba a que se atragantaran las uvas. La mañana siguiente se despertaba con un tiroteo en Coín, mientras alguien cuenta una disputa familiar que acabó con dos muertos por tres langostinos.

Por entonces andaba enganchado a la serie Deadwood, el pueblo de Dakota que nació a partir de un recurso tan preciado como el oro. El retrato de David Milch de cómo se ordena una sociedad a partir del caos es demasiado elocuente y sirve para entender cómo ha surgido la organización de las ciudades. Todos los comportamientos civilizados surgen desde la más indecorosa de las malicias, desde el racismo hasta la prostitución, pasando por la misoginia, la cruel violencia, la ambición política o la repulsa a la inmigración.

Desde un punto de vista estrictamente biológico es imposible justificar el alma, la otra vida o la existencia de Dios. Sin embargo la malicia no existe en la naturaleza, es un patrimonio exclusivo de la especie humana, y tal vez sea la prueba de que se nos ha dotado de algo más que de un sofisticado mecanismo de reacciones bioquímicas, algo tan especial que desde el mal nos sirve para ordenar la entropía. Todos los grandes pensadores han despreciado a la malicia, pero a lo peor es necesaria para mantener un equilibrio. Rubén, el pequeño niño de la estación de Puerta Blanca, no recibió más consejo que aquel mismo que el Doctor Itard dio mediante un severo castigo, sin más justificación, al 'pequeño salvaje' en la peli de Truffaut. Tras la soberbia tunda aseveraba que así aprendería lo que era la injusticia. A la evolución humana parece habérsele olvidado extinguir la malicia,, aunque Rubencito no lo comprenda.

Salvo Tierra

 

La democracia es algo muy frágil. Se vocifera en alta voz y aparece en multitud de pancartas, pero es frágil, mucho. Sus dinamiteros han estado siempre fuera y dentro de ella, y hoy quiero dejar esto de manifiesto, con toda su verdad, con toda su crudeza.