Rafael Amargo en el Teatro Romano 'Dionisio...la vid y mil noches'

El bailaor y coreógrafo Rafael Amargo ha presentado el espectáculo 'Dionisio...la vid y mil noches', que se estrenará este miércoles dentro del programa del VI Festival de los Teatros Romanos de Andalucía. 

Málaga

Esta obra, que también se podrá ver en el Teatro Romano de Itálica (Sevilla) del 7 al 10 de agosto y el Teatro de Baelo Claudia (Cádiz), del 15 al 18, llega después de más de seis años sin estrenar una producción completa en lo que Amargo aclara que "tras tiempos de reposo para la cultura, vuelvo a mi pasión con un personaje mítico, mágico, complejo, manipulador, emocionante y para mi uno de los más grandes de la mitología griega".

Además, el coreógrafo ha señalado que Dionisio le hizo sentir que era el título para regresar a los escenarios. Una creación con 13 bailarines y diez músicos, entre los que están Tomatito, el coreógrafo y premio nacional Ramón Oller, el bailarín estrella en Argentina Hernan Piquin, el compositor malagueño Jesús Duran, entre otros artistas.

El programa de esta VI edición se inauguró el pasado 1 de julio en Málaga y se prolongará hasta el 1 de septiembre, día en el que el Festival finaliza en Baelo Claudia. La programación se extenderá a lo largo de ocho semanas de actividad y hay previstas 68 funciones.

El Festival lo protagonizan 28 compañías, que ofrecerán seis estrenos absolutos teatrales, lo que demuestra que el Festival se ha convertido en un estímulo para generar nuevas producciones escénicas.

Los espectáculos se han elegido mediante una convocatoria pública a la que concurrieron 90 propuestas, de las que fueron seleccionadas 28, que ofrecerán seis estrenos absolutos. El ciclo estival en los yacimientos arqueológicos andaluces implica la participación de una treintena de empresas en tareas de montaje, suministros y otros servicios. En las cinco ediciones anteriores de este Festival asistieron 66.424 espectadores.

Reivindico la poesía en los tiempos

de la usurpación del pensamiento.

Exijo la lírica como antídoto para

las cadenas que pretenden imponer

a nuestro espíritu dormido.