Luis Enrique, carácter para retocar el ADN de España como hizo en el Barça

El nuevo seleccionador español hasta la Eurocopa de 2020, Luis Enrique Martínez García, cogerá un equipo nacional que precisa confirmar un cambio generacional y reformular su ADN después del fracaso en el Mundial de Rusia, aunque parte con la experiencia de haber hecho algo similar en el FC Barcelona, con el que logró un triplete en su primera temporada.

Fútbol

Luis Enrique, sin cargo desde que dejara el club blaugrana por agotamiento al término de la temporada 2016/17 tras tres campañas, llega fresco y con las pilas cargadas al banquillo español, con el objetivo de hacer olvidar cuanto antes la pronta eliminación en el Mundial de Rusia y afrontar nuevos retos con ilusión y renovación.

Hombre de carácter duro, luchador, de rabia y entrega infinitas como jugador, demostró en el Barça ser capaz de modificar un "ADN" que era sagrado desde Johan Cruyff y pasando por su amigo Pep Guardiola. Sin tapujos, evolucionó el "tiki taka" a un juego más directo, aunque criticado por algunos por ser menos vistoso, y ganó 9 de 13 títulos posibles.

Es, a sus 48 años, el elegido por el nuevo presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, para remediar los males de España y lograr que esa deriva, sin renunciar al estilo actual, llegue a buen puerto. "Lucho" deberá confirmar el cambio generacional y tomar las riendas de un equipo con talento que, en Rusia, se estrelló ante los muros defensivos de los rivales.

Conoce bien una selección española, con la que jugó más de 60 partidos y anotó 12 goles, retirándose tras el Mundial de Corea y Japón en 2002. Ahora, desde el banquillo, seguro que buscará trasladar su carácter y su energía a los jugadores, convencerles de que un cambio de estilo puede ser sinónimo, como lo fue en Barcelona, de seguir ganando. En este caso, de volver a ganar.

Como jugador, participó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, logrando la medalla de oro, y disputó tres Mundiales (Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea y Japón 2002), así como la Eurocopa 1996 en Inglaterra. Pese a su importancia y goles, es recordado por el incidente con Tassotti en el Mundial del "94, cuando el italiano le rompió la nariz de un codazo.

Esa entrega y esa implicación, ese darlo todo por el equipo, es la que se le pedirá a cargo de la selección, ahora desde la banda. Hasta el momento, su todavía incipiente carrera como entrenador iniciada en el Barça B y "pausada" en el Camp Nou, previo paso por la Roma y el Celta de Vigo, ha sido exitosa.

Reivindico la poesía en los tiempos

de la usurpación del pensamiento.

Exijo la lírica como antídoto para

las cadenas que pretenden imponer

a nuestro espíritu dormido.