If I were a PP man

¿Recuerdan el magnífico musical de El violinista en el tejado? En la escena en que el granjero judío Tevie adecenta su pajar, empieza a fantasear con la posibilidad de ser rico, y desde ahí comienza a entonar el conocido tema If I were a rich man. Yo espero que, en el ejercicio de imaginar que soy un hombre del PP, tenga mejor fortuna, y no me desvíe en etéreos sueños, o pesadillas, vayan ustedes a saber.

Esteban Goti

Y es que, en este mes de julio, el Partido Popular, se enfrenta a uno de sus retos más importantes; elegir un nuevo presidente que lidere los nuevos tiempos del partido. Esta nueva etapa exige una serie de objetivos que, si yo fuese del PP- If I were a PP man-, haría valer dentro de él. En primer lugar, se impone una renovación del equipo dirigente; por otro lado, una depuración de los puntos negros de la corrupción que han machacado al partido, y en último lugar, una recuperación de la ideología del PP refundado en 1989, en su IX Congreso y en posteriores aportaciones. Voy a tomarme la licencia de mencionar diversas cuestiones del último objetivo, el ideológico, porque no siendo yo un hombre del partido, creo que es importante que el espacio político que representa el PP, esté claro para sus futuros dirigentes y para los militantes. Creo que es importante que la ideología del PP pase a ocupar uno de los primeros planos de su estrategia de comunicación, porque junto a los hechos de Gobierno, hay que manifestar también los patrones políticos que los impulsan, y los contrastan, en un ejercicio de autocrítica política. Del discernimiento siempre sale algo bueno, por duro que sea el proceso.

La refundación de AP en PP contó con una serie de accidentes personalistas que son absolutamente prescindibles en las actuales circunstancias, no sólo porque aquellas personas ya no estén en el escenario político del PP actual, sino porque tampoco aporta nada que se vuelvan a repetir. O sea, el veneno del quién deje pasó a la virtud del qué. La cuestión principal no está en la 'adoración del césar,' sino en el servicio que este partido puede prestar al país. El concepto del servicio público, es lo más importante, y la democracia es el justo vehículo. Y sigamos, ni siquiera es fundamental que el elegido o elegida en este verano sea el candidato a presidente de Gobierno. El elemento fundamental es elaborar un programa político e ideológico que dé savia renovada al Partido Popular. En la mencionada refundación de 1989, el PP se propuso ser un partido político de amplia base, y, cito textualmente, ''(?) done quepan y convivan cómodamente las ideas liberales, conservadoras y democristianas''. Dos verbos me parecen importantes en esta declaración; caber y convivir, además, cómodamente.  Es una tarea enorme, porque supone, de alguna manera, refundar lo que aspiró a ser UCD.

Esa convivencia del liberalismo, el conservadurismo y la democracia cristiana se ha conseguido mantener relativamente. En la historia de España hubo dos partidos que dejaron de existir cuando triunfó el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera en 1923; el Partido Conservador y el Liberal. Nunca más se rehicieron, sin embargo sí avanzaron otros partidos políticos que fueron conquistando el espacio electoral de los años de la II República, y el favor social de la oposición durante la dictadura de Franco. Quizá por el entierro de los partidos Conservador y Liberal en 1923, y de la propia evolución democrática de España, dicho sea de paso, la historia reciente de España obligó a que estas opciones políticas ''se buscasen la vida'' para tener algo que decir en el panorama político anterior y posterior al régimen franquista. Tras el citado régimen, y en aras de encarar la nueva democracia, el espectro ideológico de las opciones moderadas y centristas arribó al puerto llamado UCD, por medio de la negociación entre Suárez y quienes habían formado Centro Democrático. Los elementos conservadores del tardofranquismo se agruparon en torno a Fraga. El carisma de Suárez y la base que le proporcionaron los liberales, socialdemócratas y democristianos de Centro Democrático dieron como resultado aquel partido de partidos llamado UCD.

Desde 1989, en razón de su apuesta ideológica, el PP no es ajeno al desafío ni a los cimientos ideológicos del partido que dirigió Adolfo Suárez entre 1977 y 1981. Si la Historia es maestra de la vida, también los futuros dirigentes del PP sabrán por dónde ir para que no se repitan los errores que hundieron UCD en la miseria. Pero el caso es que ahí están el pasado, los cimientos ideológicos, y en la arena política, las instituciones democráticas. Tal y como reconoce la doctrina política del PP, el horizonte ideológico que engloba sus corrientes internas, es el 'humanismo cristiano'. Creo que es un buen concepto, porque el humanismo coloca a la persona en el centro de la democracia, y porque la concepción cristiana de la vida en común, por encima de la adscripción a las iglesias, ha alimentado los ideales de convivencia, derechos humanos y libertad, que confesional o aconfesionalmente, se han ido construyendo a lo largo del tiempo. Parecería claro que los conservadores o los democristianos se hallasen cómodos en el humanismo cristiano, pero no más que los liberales, puesto que estos últimos contribuyeron en Occidente, a reconocer la inviolabilidad de la persona y su derecho a no estar sometida a los omnímodos poderes del Estado o de otros grupos de presión e intereses. Si repasamos a insignes liberales de la historia española, desde que Sagasta consiguió formar el Partido Liberal, muchos de ellos, pública o privadamente, eran fervorosos católicos, como Eugenio Montero Ríos y José Canalejas.

Así pues, hay mucho humanismo cristiano que desarrollar en todas las posibilidades ideológicas que, insisto con los verbos, caben y conviven dentro del PP. Hasta el presente, exceptuando a Ciudadanos, que es un partido liberal progresista, ninguna otra opción que tuviese en exclusiva alguna de las ideologías que están dentro del PP, han conseguido consolidarse. Por ejemplo, en el ámbito conservador, a día de hoy, ni VOX, ni Proyecto Avanza, han conseguido éxito electoral o proyección pública suficiente. En el año 2005, buena parte del CDS que fundó Suárez en 1982, se integró en el PP, llevando consigo el carácter centrista y socio-liberal que le había caracterizado. Una de las escisiones del CDS, consecuencia de esta integración en el PP, formó el Centro Democrático Liberal (CDL) que, en su mayor parte, pasó a engrosar las filas de Ciudadanos en 2014. En este sentido, cabe decir que el PP no sólo debería responder ante el centro-derecha, sino también ante el centro político, de carácter liberal y social. Desde un punto de vista estrictamente subjetivo, como es obvio en un artículo de opinión, si el PP consigue englobar en su humanismo cristiano, lo mejor de la democracia cristiana y el liberalismo, podrá ser una alternativa de Gobierno durante los próximos años. ¿Qué tiene a su favor? Cuenta con una implantación en la sociedad y en el tiempo bastante amplias, y, por otra parte, puede afirmar su carácter nacional contando con las realidades territoriales de España. No hay que competir con ninguna otra fuerza política, basta con estar seguro de uno mismo y defender el sustrato ideológico del partido que se representa.

Vuelvo al concepto del servicio; no hay mayor humanismo cristiano que la vocación de servir. Y si yo fuera un hombre del PP, If a I were a PP man, lo dejaría caer en su próximo Congreso. Termino, los países democráticos, aunque comparten sistema, tienen sus propias especificidades políticas. En el caso concreto de España, las ideologías del centro y el centro-derecha, en virtud de la dinámica histórica, aún no está claro que puedan volar por separado. Todo se verá, es verdad. El Partido Popular, por el momento, está doctrinalmente comprometido con ellas, y si quiere seguir estándolo, además de elegir nuevo presidente o presidenta, deberá sacar a la luz todo su capital ideológico, para servir. Quizá me suceda como al granjero judío Tevie, y sólo esté fantaseando. Yo, a fin de cuentas, sólo soy un liberal.

Esteban Goti Bueno. Historiador.

 

If I were a PP man

Esteban Goti

¿Recuerdan el magnífico musical de El violinista en el tejado? En la escena en que el granjero judío Tevie adecenta su pajar, empieza a fantasear con la posibilidad de ser rico, y desde ahí comienza a entonar el conocido tema If I were a rich man. Yo espero que, en el ejercicio de imaginar que soy un hombre del PP, tenga mejor fortuna, y no me desvíe en etéreos sueños, o pesadillas, vayan ustedes a saber.