'El bestiario de Picasso' desvela la relación del pintor malagueño con los animales

La muestra, comisariada por Rafael Inglada, puede visitarse hasta el 7 de octubre en la Sala de Exposiciones del número 13 de la Plaza de la Merced. Está compuesta por 54 obras entre dibujos, libros ilustrados con grabados originales, fotografías, cerámicas, litografías, aguafuertes y linograbados, entre otras técnicas que empleó el pintor malagueño, que forman parte de las colecciones de la Fundación Picasso Museo Casa Natal.

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"El bestiario de Picasso" representa una selección de los animales que pasaron por la vida del artista y que inmortalizó en cientos de trabajos. Algunos de éstos le sirvieron como fuente de inspiración, si bien supo reinventarlos con un lenguaje moderno, único y personal.

Según han recordado en la presentación, en su universo creativo dedicado a esta faceta, Picasso representó tanto a las palomas de su infancia en Málaga --también inmortalizadas por su padre en diferentes obras-- como al perro afgano que lo acompañó en los últimos años en su residencia francesa de Mougins. El artista estuvo rodeado de una fauna diversa durante toda su vida.

Algunos de estos animales lo acompañaron en su trayectoria y en los diferentes destinos y lugares que visitó, mientras que otros son fruto de encuentros deliberados, como los espectáculos circenses o las corridas de toros, de las que disfrutó en el sur de Francia.

En cualquier caso, el tema recurrente de la fauna es la excusa del artista para ensayar técnicas y experimentar con los materiales, como son la cerámica, litografía, ilustraciones, aguafuertes, entre otras.

El elenco de especies representadas en esta exposición es variado. Entre las piezas más destacadas está "El bogavante" (1949), un animal recurrente en la iconografía surrealista y que Picasso interpreta con un juego de volúmenes, rayas y puntos gruesos.

La vida cotidiana es otro de los temas representados en la obra de Picasso, según han destacado, apuntando que en la pieza "Lechuza en una silla con fondo ocre" (1947) capta un momento que surge de una manera espontánea.

Pero sin duda el toro (Toro y caballo en la arena, 1929) ocupa un lugar destacado en la obra de Picasso. Junto con la paloma, es uno de los símbolos más representativos de su trabajo y una vuelta a sus raíces, que también están detrás de las piezas como "Gran pez" (1956).

"El halcón" (1907) es una de las piezas más llamativas de la exposición. Este animal pertenece a uno de los cuadernos preparatorios del conocido lienzo "Las señoritas de Avinyó" y el color rojo destaca la figura del animal sobre las tintas negras, pero lo más curioso es que Picasso logra hacer de un único trazo, sin levantar el lápiz, la figura de un animal completamente reconocible.

El original de este dibujo formará parte de una exposición que acogerá el Museo Pushkin de Bellas Artes de Moscú entre agosto y diciembre de este año.

Otra de las figuras representadas en la exposición es el caballo (Caballero y caballero, 1952). Condicionado por el periodo bélico que el propio Picasso vivió, el artista interpretó la aportación a la historia de este animal, representándolo casi siempre en el momento de la lucha.

Picasso recorrió un dilatado arco de animales de compañía y su pasión por el circo o por los toros lo llevó a inmortalizar a los animales protagonistas de estos actos festivos. También, gracias a editores como Martin Fabiani, Picasso se explayó con ilustraciones únicamente dedicadas al tema animal, como sucedió con la "Histoire Naturelle" (1942).

Esta exposición, han destacado, no sólo revela a los mismos animales en contextos diferentes, sino que además recorre las distintas técnicas que Picasso utilizó entre 1905-1968 para realzar la belleza de la figura animal.

Así, la muestra incluye fondos de la Casa Natal, compuestos por libros ilustrados, ediciones de bibliófilo, cerámicas, fotografías, dibujos originales y obra gráfica que condensan toda una fauna y a la vez "toda la preocupación de un hombre que intentó acaparar con su creatividad las técnicas y los modelos más dispares".

Reivindico la poesía en los tiempos

de la usurpación del pensamiento.

Exijo la lírica como antídoto para

las cadenas que pretenden imponer

a nuestro espíritu dormido.